Mi perro no quiere caminar y llora: qué le ocurre

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Si tu perro no quiere caminar y llora, puede estar sintiendo dolor, miedo, debilidad o una lesión. Las causas más habituales son problemas articulares, displasia de cadera, artrosis, lesiones en patas o espalda, pero también puede deberse a intoxicaciones, infecciones o enfermedades neurológicas. Si el cambio aparece de repente o el perro no puede moverse, debes acudir al veterinario.

Ver que un perro no quiere caminar, se sienta a mitad del paseo o llora al intentar moverse preocupa mucho. Sobre todo cuando antes caminaba con normalidad y de repente empieza a evitar los paseos, se queda quieto o parece que le cuesta dar cada paso.

En este artículo repasamos las causas más frecuentes, qué señales debes observar y cómo puedes ayudarle sin poner en riesgo su salud.

Mi perro no quiere caminar y llora: ¿qué puede estar pasando?

Cuando un perro no quiere caminar y además llora, lo primero que debemos pensar es que algo le duele o le incomoda. Puede ser una molestia leve, pero también una lesión o enfermedad que necesita atención veterinaria.

Algunas señales importantes son:

  • Se sienta o se tumba durante el paseo.
  • Llora al levantarse.
  • Cojea o apoya mal una pata.
  • Evita subir escaleras.
  • No quiere saltar al sofá o al coche.
  • Camina encorvado o rígido.
  • Tiembla o jadea sin haber hecho ejercicio.
  • Se lame mucho una pata, cadera o zona concreta.
  • Intenta moverse pero se queja.

Si no sabes distinguir bien si se trata de dolor, te puede ayudar esta guía sobre cómo saber si tu perro tiene dolor.

Cuándo debes ir al veterinario

Debes acudir al veterinario cuanto antes si tu perro no puede caminar, llora de dolor, arrastra las patas, no apoya una extremidad, ha sufrido un golpe o muestra síntomas como vómitos, diarrea, fiebre, debilidad intensa o desorientación.

No conviene esperar si el problema aparece de repente. Tampoco debes darle medicamentos humanos como ibuprofeno o paracetamol, ya que pueden ser peligrosos para los perros.

Hasta que lo valore un veterinario, evita forzarlo a caminar y mantenlo en un lugar tranquilo.

Razones por las que tu perro no quiere caminar

1. Artrosis, artritis u osteoartritis

Los problemas articulares son una de las causas más frecuentes de que un perro deje de caminar con normalidad, especialmente en perros mayores, perros grandes o perros con sobrepeso.

La artrosis y la osteoartritis provocan desgaste e inflamación en las articulaciones. Esto puede generar dolor, rigidez y dificultad para moverse.

Es habitual notar que el perro:

  • Se levanta con dificultad.
  • Camina rígido al empezar el paseo.
  • Evita correr o saltar.
  • Duerme más horas.
  • Está menos activo que antes.

Si sospechas que este puede ser el caso, te recomendamos leer nuestro artículo sobre osteoartritis en perros.

En perros con molestias articulares, el descanso también importa mucho. Una cama viscoelástica para perros con viscoelástica en bloque puede ayudar a repartir mejor el peso y reducir presión sobre caderas, hombros y columna durante las horas de descanso.

2. Displasia de cadera

La displasia de cadera es una alteración de la articulación de la cadera que puede causar dolor, cojera y dificultad para caminar.

Es más frecuente en razas grandes como pastor alemán, labrador, golden retriever o rottweiler, aunque puede aparecer en otros perros.

Los síntomas más habituales son:

  • Dificultad para levantarse.
  • Movimiento extraño de las patas traseras.
  • Rechazo a subir escaleras.
  • Menos ganas de pasear.
  • Dolor al moverse.

Si quieres ampliar información, puedes consultar esta guía sobre displasia de cadera en perros.

3. Lesiones en patas, uñas o almohadillas

A veces la causa es más sencilla: una herida, una espiga clavada, una uña rota, una almohadilla irritada o una pequeña quemadura por caminar sobre suelo muy caliente.

Revisa con cuidado:

  • Almohadillas.
  • Entre los dedos.
  • Uñas.
  • Zona de la muñeca o tobillo.
  • Posibles cortes o cuerpos extraños.

Si ves una herida profunda, inflamación o dolor al tocar, consulta con el veterinario.

4. Rotura del ligamento cruzado

La rotura del ligamento cruzado es una lesión frecuente en perros y suele afectar a la rodilla.

Puede aparecer tras un mal movimiento, un salto, un giro brusco o por desgaste progresivo. El perro puede dejar de apoyar una pata trasera o mostrar dolor al caminar.

En muchos casos requiere tratamiento veterinario, reposo, rehabilitación y, a veces, cirugía.

5. Dolor de espalda

Algunos perros no quieren caminar porque les duele la espalda. Esto puede ocurrir por lesiones, problemas de columna o razas con mayor predisposición, como el teckel.

Una señal típica es que el perro camina encorvado, evita moverse, tiembla o llora al cogerlo en brazos.

En estos casos no conviene manipularlo ni forzarlo. Lo mejor es acudir al veterinario cuanto antes.

6. Necrosis de la cabeza del fémur

La necrosis de la cabeza del fémur suele afectar más a perros jóvenes de razas pequeñas, como yorkshire terrier, bichón maltés, chihuahua, pomerania o teckel.

Provoca dolor en la cadera, cojera y pérdida de movilidad progresiva. El diagnóstico y tratamiento deben hacerlo siempre profesionales veterinarios.

7. Mielopatía degenerativa

La mielopatía degenerativa afecta a la médula espinal y suele provocar pérdida progresiva de movilidad en las patas traseras.

No siempre causa dolor al principio, pero sí debilidad, arrastre de patas y dificultad para caminar. Es más común en algunas razas, como pastor alemán o bóxer.

Ante cualquier pérdida de movilidad progresiva, es importante acudir al veterinario para realizar pruebas.

8. Miedo, ansiedad o malas experiencias

No siempre la causa es física. Algunos perros no quieren caminar porque han tenido una mala experiencia en la calle, tienen miedo a ruidos, otros perros, coches o entornos nuevos.

En estos casos pueden quedarse bloqueados, sentarse, tirar hacia casa o llorar durante el paseo.

Si sospechas que el problema es emocional, conviene trabajar con paciencia y, si hace falta, con ayuda de un educador canino.

9. Cansancio, calor o falta de energía

Un perro también puede dejar de caminar porque está agotado, hace demasiado calor o no se encuentra bien.

Si se cansa muy rápido, se queda atrás o se tumba durante los paseos, puede interesarte esta guía sobre por qué mi perro se cansa mucho.

10. Intoxicaciones, infecciones u otras enfermedades

Si el perro no quiere caminar y además presenta vómitos, diarrea, temblores, debilidad extrema o desorientación, podría haber una causa más seria.

Las intoxicaciones, infecciones, problemas neurológicos o enfermedades metabólicas pueden provocar falta de coordinación, dolor o debilidad.

En estos casos hay que acudir al veterinario cuanto antes.

Qué hacer si tu perro no quiere caminar

Lo primero es no forzarlo. Si llora, se bloquea o no puede apoyar una pata, obligarlo a caminar puede empeorar la lesión.

Haz esto:

  • Observa cuándo empezó el problema.
  • Revisa patas, uñas y almohadillas.
  • Comprueba si tiene otros síntomas.
  • Evita saltos, escaleras y juegos bruscos.
  • Déjalo descansar en una zona cómoda.
  • Consulta con el veterinario si el dolor continúa o aparece de repente.

Si el problema está relacionado con articulaciones o edad, el veterinario puede recomendar tratamiento, control del peso, ejercicio adaptado, rehabilitación o suplementos específicos.

Cómo ayudar a un perro con problemas de movilidad

Cuando un perro tiene molestias al caminar, su rutina diaria debe adaptarse.

Puede ayudar:

  • Hacer paseos más cortos y frecuentes.
  • Evitar suelos resbaladizos.
  • Controlar el peso.
  • Usar rampas para sofá o coche.
  • Evitar saltos bruscos.
  • Ofrecer una cama con buen soporte.

En perros mayores, grandes o con dolor articular, una cama fina o deformada puede hacer que se levanten con más rigidez. Por eso una cama con viscoelástica en bloque puede ser una buena ayuda dentro de una rutina completa de cuidado.

Las camas baluka están hechas en España, ofrecen soporte articular, son fáciles de limpiar y usan tejidos donde no se engancha el pelo. Están pensadas para perros que necesitan descansar mejor y levantarse con más comodidad.

¿Pueden ayudar los suplementos con cúrcuma?

En algunos perros, los suplementos formulados para bienestar articular pueden ser interesantes como apoyo, especialmente si hay edad avanzada, menor energía o molestias articulares.

La cúrcuma es conocida por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias naturales, aunque no sustituye el tratamiento veterinario.

Productos como balukaVIT, hecho en España, combinan cúrcuma con vitaminas para perros y pueden formar parte de una rutina de bienestar diario, siempre respetando las indicaciones de uso.

Preguntas frecuentes sobre perros que no quieren caminar

¿Por qué mi perro no quiere caminar y llora?

Puede deberse a dolor, lesión, artrosis, displasia, miedo, ansiedad, intoxicación o enfermedad. Si llora al moverse, no lo fuerces y consulta con un veterinario.

¿Qué hago si mi perro se sienta durante el paseo?

Observa si parece cansado, asustado o dolorido. Si ocurre una vez puede ser algo puntual, pero si se repite o va acompañado de cojera o llanto, conviene revisarlo.

¿Por qué mi perro no puede mover las patas traseras?

Puede estar relacionado con lesiones, problemas neurológicos, displasia, hernias, traumatismos o enfermedades degenerativas. Es una situación que requiere atención veterinaria urgente.

¿Puedo darle un antiinflamatorio humano a mi perro?

No. Nunca debes dar ibuprofeno, paracetamol, aspirina u otros medicamentos humanos a tu perro sin indicación veterinaria.

¿Una cama viscoelástica ayuda si mi perro no quiere caminar?

No sustituye el diagnóstico veterinario, pero puede ayudar a mejorar el descanso de perros con molestias articulares, perros mayores o perros grandes, porque reparte mejor el peso y reduce puntos de presión.

Conclusión

Si tu perro no quiere caminar y llora, no lo ignores. Puede tratarse de una lesión leve, pero también de dolor articular, displasia, problemas neurológicos o una enfermedad que requiere atención.

Lo más importante es no forzarlo, observar los síntomas y consultar con el veterinario si el problema continúa, aparece de repente o va acompañado de dolor intenso.

Además del tratamiento adecuado, cuidar su descanso puede marcar una gran diferencia en su bienestar diario. Una cama viscoelástica para perros con viscoelástica en bloque, soporte articular, fácil limpieza y tejido donde no se engancha el pelo puede ayudarle a descansar mejor mientras cuidas de su movilidad.

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